viernes, 28 de marzo de 2008

Amistad y amor en la adolescencia.


La adolescencia es una etapa de la vida que podemos definir como una sucesión de cambios psicológicos y biológicos pero también, es una etapa marcada por el importante papel que los amigos juegan dentro de ella. Muchos son los casos en que amistades que nacieron en este periodo de la vida se mantienen durante muchas etapas venideras y permanecen en constante crecimiento y con una estabilidad afectiva notoria. Dentro del marco psicoanalítico podemos definir a la adolescencia como un proceso de duelo, o más bien, de desprendimiento, en el que el sujeto se tiene que desapegar de la idea de su cuerpo infantil y de su concepción de niño, así como también de las figuras parentales idealizadas durante la infancia. Este proceso se puede entender también desde un punto de vista psicosocial, en el que el adolescente se rodea de relaciones interpersonales que resultan claves para poder ejercer una vida como adulto.

Dentro del concepto de “adulto” al que el adolescente se encamina, se encuentra el hallazgo del amor de pareja, por medio del cual se espera forme una familia o un ideal de satisfacción personal en varios niveles. Para alcanzar esta esfera de su propia naturaleza como ser social, la amistad representa un tipo de relación que le acerca a los elementos básicos que forman el amor como tal, o la genitalidad si hablamos en términos psicoanalíticos. La búsqueda y el encuentro de un Otro que no son los padres.
Conceptos como la intimidad y la lealtad se descubren en la amistad y son vitales en una relación amorosa. El presente escrito pretende ampliar y a la vez sintetizar la visión de estos dos procesos claves en el proceso adolescente.

La amistad en la adolescencia.
La adolescencia es un período de la vida del individuo que se caracteriza por una necesidad de relacionarse con personas semejantes y donde muy frecuentemente, los lazos de amistad que se forman suelen ser definitivos.
De acuerdo a Arminda Aberastury, “entrar al mundo de los adultos –deseado y temido- significa para el adolescente la pérdida definitiva de su condición de niño. Es un momento crucial en la vida del hombre y constituye la etapa decisiva de un proceso de desprendimiento que comenzó con el nacimiento”(1). El desprendimiento va en función, como lo comenta Aberastury, de su cuerpo y su papel como niño en la familia y la sociedad, pero también significa un desprendimiento de las figuras parentales idealizadas durante la infancia, y surge una búsqueda de otros ideales diferentes a ellos.
El adolescente, por tanto , busca personas que estén atravesando por sus mismos procesos físicos y psicológicos, que le permitan compartir y que le inflijan un sentimiento de compañerismo que mitigue la soledad y la angustia que este desprendimiento produce.
El hecho mismo de compartir es una de las bases de la amistad propiamente dicha. Los individuos comparten información personal con otros y esa situación refuerza su amistad, esperando claro que el otro haga uso de su lealtad y no lo traicione , tomando en consideración a la lealtad como un concepto clave en la amistad y sobre todo entre los adolescentes.
A este proceso se le conoce en psicología social como Autodivulgación, y forma parte de la Teoría de la Penetración Social desarrollada por Altanm y Taylor (1973) según la cual, la autodivulgación entre amigos cercanos abarca más temas y es más íntima que la que se da entre conocidos informales. Kimble (1972, 1974) afirma que si un “conocido formal” da información sobre su persona adecuada al siguiente nivel de acercamiento entre exraños (el de amigos), pronto los dos se considerarán “amigos” y realizarán el comportamiento correspondiente (2).
Derlega y Chaikin (1975) describen la autodivulgación como un proceso en que en forma verbal o no verbal una persona permite que otra le conozca. Es entonces, en la amistad un proceso clave, ya que en él, las personas se dan a conocer y hacen una especie de pacto , sin manifestarlo, en el cual sus secretos e intimidades están a salvo con el otro.
En la adolescencia, la confianza para poder contar los más secretos pensamientos y las experiencias íntimas es un factor clave en el desarrollo de amistades durante esta etapa. Se busca la seguridad de compartir las experiencias psicobiológicas que se viven, así como también las sociales y de tipo íntimas.
Muchas veces los adolescentes tienen mucha más confianza con sus amigos que con sus propios padres, y esto es producto del proceso de duelo o de desprendimiento de las figuras paternas idealizadas en la infancia, pero también, del tipo de relación y de autoridad que los padres ejerzan sobre sus hijos. Si se trata de padres autocráticos o permisivos, la comunicación entonces estará ausente entre las dos partes y los jóvenes buscarán compartir sus inquietudes con semejantes. Sin embargo está comprobado que los jóvenes con este tipo de esquemas familiares en donde la comunicación familiar es prácticamente ausente, presentan dificultades serias en sus relaciones interpersonales, y por tanto en sus amistades y sus propias formas de comunicación.

Otro rasgo fundamental en la elección de amigos es la similitud. Como revela el trabajo de Nahemow y Lawton (1975), en general hacemos amigos con personas que se parecen a nosotros en muchos rasgos observables, como raza, edad y sexo. Un área poco visible de la similitud que, según se ha demostrado, influye profundamente en la atracción interpersonal, es la semejanza de actitudes, ya que tiene que ver directamente con las actividades que los sujetos gustan de hacer en su tiempo libre, por ejemplo, o bien en la escala propia de valores, preferencias políticas, etc.
Durante el período de adolescencia, el joven consolida lazos de amistad muy fuertes en base a estos elementos y este proceso de ejercer la intimidad, en un plano emocional e intelectual, con semejantes, y se prepara para ejercer su genitalidad y buscar relaciones interpersonales más profundas que le lleven a una expresión del Amor adulto. Este proceso también lo confronta al duelo y al desprendimiento propios de la etapa que vive, pues al aceptar la genitalidad está renunciando , por ende, a su narcisismo y bisexualidad ( desde la fantasía, en la que él es agente activo y pasivo en la reproducción, en la que no necesita del otro), propias de sus actividades masturbatorias infantiles.

Es aquí donde se encuentra con la dicotomía de amistad y amor, que lejos de ser opuestos, comparten una serie de procesos que ya hemos mencionado.

Diferencias entre amor y amistad.

¿En qué se distingue el amor de la amistad? El amor incluye el sexo, no asi la amistad. Keith Davids (1985) identificó un grupo pasional de características que intervienen en el amor, pero no en la amistad. El grupo consta de tres factores:
1)Deseo sexual
2) Fascinación y
3) Exclusividad de la relación.

La teoría triangular (Stenberg 1986) establece que el amor consta de tres componentes: 1) intimidad, 2) pasión y 3) decisión /compromiso . La intimidad designa los sentimientos de cercanía y afecto por otra persona. Proviene de la capacidad de confiar en la persona amada, de comunicarse con ella y confiarle nuestros secretos, de vivir momentos felices en su compañía. No debemos confundir esta definición de intimidad con la intimidad sexual; más bien es la esencia de la compenetración entre buenos amigos. Por su parte, la pasión se refiere al componente de deseo sexual de la relación. Stenberg llama a la pasión el componente ardiente del amor y a la intimidad el componente cálido. La decisión/ compromiso, o componente frío, consiste en determinar que amamos a alguien y en asumir un compromiso, a veces mediante actos públicos como los matrimonios, para conservar la relación. A veces ese componente es lo que mantiene unida la relación cuando merman la intimidad y la pasión.
Por lo tanto, el deseo sexual mutuo ( y explícito), y las conductas sexuales compartidas son el componente básico que , aunados a los otros elementos ya mencionados y que son compartidos por la amistad ( más otros que no corresponden a este escrito) , forman parte de lo que llamamos amor, y que en la adolescencia despierta hacia un descubrimiento de la genitalidad y del deseo por el otro, otro que no es el padre ni la madre.
En mi opinión, la amistad nos brinda las herramientas básicas que usamos en una relación interpersonal de amor genital o amor adulto. Cuestiones como la comunicación, la confianza y en general, la intimidad, son de amplia importancia en cualquier tipo de relación interpersonal. La lealtad expresada intrínsecamente en la amistad, se transforma en fidelidad, que no es más que la misma lealtad apuntalada en el concepto de decisión y compromiso que forman parte del amor.

El adolescente descubre estas experiencias y estas formas de relacionarse con sus semejantes dentro del marco de sus propios cambios individuales y de su propia aceptación.
De acuerdo a Aberastury, el adolescente tiene varias facetas, es decir, se presenta como varios personajes, y a veces ante los mismos padres, pero con más frecuencia ante diferentes personas del mundo externo, que nos podrían dar de él versiones totalmente contradictorias sobre su madurez, su bondad, su capacidad, su afectividad, su comportamiento e incluso en un mismo día, sobre su aspecto físico.
No solo el adolescente padece este largo proceso sino que los padres tienen dificultades para aceptar el crecimiento a consecuencia del sentimiento de rechazo que experimentan frente a la genitalidad y a la libre expresión de la personalidad que surge de ella. De acuerdo a la autora esta incomprensión y rechazo se encuentran muchas veces enmascarados bajo la otorgación de una excesiva libertad que el adolescente vive como abandono y que en realidad lo es. Es decir, los padres permisivos provocan una sensación de abandono en los adolescentes, que a su vez produce una sensación de vacío en su relación familiar.
Esta proliferación de “personajes” que Aberastury plantea, el adolescente las vive como parte de su personalidad. Las contradicciones son parte de él y las vive como propias. En un proceso que se caracteriza por la constante búsqueda de nuevos ideales y de nuevos otros, esa búsqueda se traduce tal vez en una serie de contradicciones externas, pero que el adolescente vive como realidades propias, al menos, durante el momento que las experimenta.
Es así como ante unos se presenta como bondadoso y ante otros es cruel o frío de carácter. No es más que una exploración de polaridades que tiene que realizar para buscar un equilibrio o un ajuste en donde sienta que es él mismo, y que va también en función de las respuestas o consecuencias sociales que experimente con estas conductas. Todo esto bajo el contexto de madurez que el adolescente debe alcanzar. Es decir, cuando su madurez biológica esté acompañada de una madurez afectiva e intelectual que le permita su entrada al mundo del adulto, estará equipado de un sistema de valores, de una ideología que lo confronte con su medio y en el cual el sienta que ha integrado todos sus elementos internos y superado el proceso de duelo al que se ha enfrentado.
Este proceso afecta directamente la manera en que se relaciona con los demás y el tipo de amistades que elige. A su vez, la forma en la que consolida sus relaciones interpersonales, más particularmente sus amistades más profundas, lo preparan y le dan las herramientas necesarias para su genitalidad, es decir, para la búsqueda de un otro ( que no es papá ni mamá) y del amor adulto.


Conclusión.

La adolescencia es un período en el cual las amistades suelen ser muy intensas. Los secretos y las experiencias compartidas hacen muy fuertes los lazos que unen a los adolescentes esta etapa de la vida. No pretendo con esto afirmar que todas las amistades del que se hacen son para siempre. Es evidente que todos los individuos pasamos por experiencias que nos cambian y que las relaciones interpersonales también evolucionan dentro de un marco social. Sin embargo, en este período en el que los cambios y las contradicciones son muy intensas, al ser compartidas con personas que pasan por los mismos procesos, dan como resultado amistades que son difíciles de olvidar.
También la amistad nos prepara para el amor. Cuestiones de gran importancia como la intimidad y la confianza, son las bases de una relación amorosa. El deseo sexual, manifiesto totalmente en este periodo, es el ingrediente discriminativo entre estas dos entidades y nos permite llegar a la conclusión que tanto amor como amistad no son diametralmente opuestos, sino que comparten prácticamente todos los elementos a excepción de la exclusividad y la pasión sexual.



Bibliografía:

1. Aberastury, A. “El mundo del adolescente”. Montevideo, Revista Uruguaya de Psicoanálisis, III, 1959. ( Teoría del Sujeto Psicológico, Enfoque Psicoanalítico III, Cuarto Semestre, Editado por la Facultad de Psicología de la UANL)

2. Kimble, Charles (et al). “Psicología Social de las Américas”. Prentice Hall : México, 2002.

3. Horrocks, J. “Psicología de la adolescencia”. Trillas: México,1984.